La respuesta corta
Cambridge English calcula unas 500 a 600 horas guiadas para llegar al B2 desde cero, y unas 200 horas por cada nivel por el camino. Divide las horas que te faltan entre las que puedes dedicar cada semana, añade un margen y ya tienes tu calendario.
Las horas que da Cambridge English
Cambridge English publica las horas de aprendizaje guiado de cada nivel del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), la escala que va del A1 al C2. Son las horas que pasas aprendiendo con la guía de un profesor, contadas desde cero. Las cifras son acumulativas: las horas del B2 incluyen todo lo que necesitaste antes para el A2 y el B1.
| Nivel | Horas guiadas aproximadas desde cero |
|---|---|
| A2 | unas 180 a 200 horas |
| B1 | unas 350 a 400 horas |
| B2 | unas 500 a 600 horas |
| C1 | unas 700 a 800 horas |
| C2 | unas 1.000 a 1.200 horas |
Fuente: Cambridge English. Cifras acumulativas y aproximadas, solo orientativas: tu bagaje, la intensidad, la edad y la práctica fuera de clase cambian la cifra real.
Lee la tabla como una horquilla, no como una promesa. La propia Cambridge dice que estas cifras son solo orientativas y explica qué las hace variar: los idiomas que ya has estudiado, la intensidad del estudio, la edad y cuánto estudias o escuchas inglés fuera de clase. Dos personas en la misma clase pueden necesitar un número de horas muy distinto para llegar al mismo nivel, y las dos son perfectamente normales.
La tabla también dice algo alentador: la distancia entre un nivel y el siguiente es más o menos la misma hasta arriba, unas 200 horas, algo menos al principio y algo más al final. Así que la pregunta útil casi nunca es «cuánto se tarda en aprender inglés», que no tiene meta, sino «cuánto me falta desde mi nivel hasta el que necesito», que sí se puede planificar.
Horas guiadas y estudio por tu cuenta no son lo mismo
Conviene tener claro qué es una hora guiada. Es tiempo con dirección: una clase con un profesor, o un trabajo que el profesor te pone y luego revisa. Una hora viendo vídeos en inglés sin ningún plan es una exposición útil, pero es otro tipo de hora, y las cifras de Cambridge no se basan en ella.
Eso no quiere decir que la práctica por tu cuenta no cuente. Al contrario: Cambridge menciona precisamente el estudio y la exposición fuera de clase entre los factores que cambian lo que tarda un nivel. Una forma práctica de verlo: las horas guiadas marcan el camino y la práctica fuera de clase decide a qué velocidad lo recorres. Quien solo va a clase y quien además lee, escucha y repasa vocabulario a diario pueden compartir aula, pero no avanzan al mismo ritmo.
Cuenta tus horas con sinceridad
Al planificar, cuenta como horas guiadas las clases y el trabajo que te pone el profesor. Las películas, los pódcasts y la lectura por placer, apártalos como un extra que te hace ir más rápido, no como horas que restar de la tabla.
Qué cambia tu tiempo real
Tu lengua materna
Si tu lengua materna comparte mucho vocabulario y muchas estructuras con el inglés, partes con ventaja. Para quien habla español es una buena noticia: una buena parte del vocabulario inglés más formal viene del latín, y palabras como «decision», «important» o «possible» se reconocen enseguida. Hay trampas, los famosos falsos amigos como «actually», «embarrassed» o «carpet», y la pronunciación pide trabajo, sobre todo las vocales y las consonantes al final de palabra, pero la base de partida es buena. Quien habla lenguas más alejadas del inglés tiene que construir más desde cero, a veces desde el alfabeto hasta el orden de las palabras.
Los otros idiomas que sabes
Cada idioma que has aprendido antes te enseña a aprender el siguiente. Ya conoces la sensación de no entenderlo todo, tienes trucos para memorizar palabras y estás acostumbrado a fijarte en la gramática. Quien habla dos o tres idiomas suele pasar los primeros niveles de uno nuevo más deprisa, aunque solo sea por eso.
La edad
Cambridge cita la edad entre los factores, y funciona en los dos sentidos. Los adultos suelen traer método de estudio, paciencia con la gramática y un motivo claro para aprender, y eso hace que los primeros niveles sean eficientes. La pronunciación, en cambio, a un adulto le suele pedir más práctica consciente que a un niño. Nunca es tarde para aprender bien inglés; simplemente compensa dedicar parte de las horas a escuchar y a hablar, no solo a las reglas.
La intensidad
Diez horas a la semana te llevan al mismo total antes que dos horas a la semana, claro. Pero la intensidad también cambia cuánto retienes. Un mes muy intensivo puede ir seguido de semanas de olvido si después no hay nada, mientras que un ritmo constante se va construyendo sobre sí mismo. Volvemos a esto más abajo, porque es la decisión que casi todo el mundo tiene que tomar.
La práctica y la exposición fuera de clase
Es el factor que más controlas. Repasar las palabras de la última clase, hacer ejercicios cortos, leer unas páginas, escuchar algo que te guste: todo eso mantiene el inglés activo entre clase y clase. Dos personas con el mismo horario de clases pueden acabar a un nivel de distancia al cabo de un año, y la diferencia suele estar en lo que pasó los días sin clase.
De horas a semanas: un ejemplo práctico
Para convertir la tabla en un plan, toma las horas del nivel al que quieres llegar, réstale las de tu nivel actual y divide el resto entre las horas que puedes dedicar cada semana. Para que las cuentas sean sencillas, el ejemplo usa el punto medio de cada horquilla de Cambridge: B1 unas 375 horas, B2 unas 550 y C1 unas 750. Del B1 al B2 hacen falta, por tanto, unas 175 horas guiadas más, y del B2 al C1 unas 200.
Ahora piensa en cuatro semanas realistas. Una semana ligera tiene dos clases de hora y media, tres horas en total. Una semana normal añade deberes y ejercicios, hasta unas cinco horas. Una semana comprometida suma un poco de práctica cada día, hasta unas ocho horas. Una semana intensiva, por ejemplo un curso en vacaciones de verano, puede llegar a quince.
| Semana tipo | Horas a la semana | Del B1 al B2 (unas 175 horas) | Del B2 al C1 (unas 200 horas) |
|---|---|---|---|
| Dos clases | 3 | unas 58 semanas | unas 67 semanas |
| Clases y deberes | 5 | unas 35 semanas | unas 40 semanas |
| Clases, deberes y práctica diaria | 8 | unas 22 semanas | unas 25 semanas |
| Curso intensivo | 15 | unas 12 semanas | unas 13 semanas |
Horas divididas entre horas semanales, redondeadas a la semana. Basado en el punto medio de las horquillas de Cambridge; tu cifra puede quedar bastante por encima o por debajo.
La tabla deja algo muy claro: pasar de tres a cinco horas semanales ahorra más de cinco meses en el camino del B1 al B2. Pequeños añadidos regulares, como veinte minutos de repaso los días entre clases, cambian el resultado mucho más de lo que se suele pensar.
Añade un margen
Los años de verdad tienen vacaciones, meses de mucho trabajo y semanas con gripe. Suma más o menos una quinta parte a la cifra que te salga y tendrás un plan que puedes cumplir sin sentir que siempre vas con retraso.
¿No sabes cuál es tu nivel?
El test de nivel te sitúa del A1 al C1 en pocos minutos y te muestra la clase que mejor te encaja.
¿Intensivo o constante?
Casi todo el mundo acaba eligiendo entre un empujón corto e intenso y un ritmo más largo y regular. Los dos funcionan, pero encajan en situaciones distintas.
Intensivo
Muchas horas a la semana durante unas semanas o unos meses. Va bien con una fecha fija, como un examen o un traslado al extranjero, y da una fuerte sensación de avance. El riesgo es lo que viene después: sin una práctica regular que le siga, parte de lo ganado se desvanece.
Constante
Unas horas cada semana, en días fijos, el tiempo que haga falta. Sobre el papel es más lento, pero encaja con el trabajo y la familia, crea un hábito y el espacio entre sesiones ayuda a la memoria. Para la mayoría de los adultos es el ritmo que se mantiene.
También puedes combinarlos: un ritmo constante durante casi todo el año y un bloque intensivo antes de un examen o de un viaje. Lo importante es que el ritmo después del bloque intensivo sea uno que puedas sostener.
Qué acelera el aprendizaje
El repaso espaciado
La investigación sobre la memoria lleva décadas mostrando que repasar repartiendo las sesiones en el tiempo funciona mejor que repetir lo mismo muchas veces de una sentada. Una amplia revisión de estudios sobre este efecto, publicada por Cepeda y sus colegas en Psychological Bulletin en 2006, encontró el mismo patrón en muchísimos experimentos con palabras y datos. Para quien estudia un idioma, significa volver a ver una palabra nueva al día siguiente, luego a los pocos días y luego a la semana, en lugar de leer una lista diez veces la noche antes de un examen. Las tarjetas de vocabulario que te devuelven las palabras de tus clases en el momento justo hacen exactamente eso.
Recordar, no releer
Un hallazgo relacionado es que esforzarse por recordar algo refuerza la memoria más que volver a leerlo. Roediger y Karpicke lo mostraron en un conocido estudio de 2006 en Psychological Science: los estudiantes que se ponían a prueba recordaban más una semana después que los que simplemente volvían a estudiar el texto. En la práctica: tapa la respuesta, di la palabra o la frase tú solo y solo después comprueba. Los ejercicios cortos con corrección inmediata funcionan igual.
Hablar desde el primer día
La lectura y los ejercicios de gramática avanzan rápido por tu cuenta, pero la expresión oral solo mejora hablando. Esperar a «saber lo suficiente» para lanzarte es una de las formas más habituales de perder tiempo. Las clases en directo en un grupo reducido te dan muchos turnos de palabra, y oyes voces distintas y maneras distintas de decir lo mismo, que es justo lo que pasa en una conversación real.
La corrección
Practicar sin que nadie te corrija puede dejar los errores bien fijados. Cuando un profesor te corrige los deberes, ves qué errores repites y puedes trabajar en ellos en lugar de ir a ciegas. Los ejercicios que te dicen al momento si la respuesta es correcta cierran el círculo en segundos, así no te pasas una semana practicando la forma equivocada.
Un horario fijo
Las clases en días fijos, con el mismo profesor y el mismo grupo reducido, quitan la decisión del estudio. No tienes que encontrar la motivación cada tarde: el hueco ya está ahí, y también las personas que te esperan. Son hábitos así los que hacen que las horas vayan sumando mes a mes.

Escuchar y leer
Se aprende muchísimo inglés simplemente entendiéndolo. Escuchar y leer te dan las palabras en su contexto, el orden natural de la frase y el ritmo del idioma, sin la presión de tener que producirlo. Elige material un poco por encima de tu nivel: si entiendes la mayor parte, el resto lo sacas por el contexto. Un pódcast camino del trabajo, artículos cortos sobre temas que te interesan, series en versión original con subtítulos en inglés: todo suma.

Unas horas cada semana, todas las semanas: así se llega.
La meseta del nivel intermedio
Muchos estudiantes pasan rápido por el A1, el A2 y el principio del B1 y luego sienten que el progreso se detiene. Se defienden, entienden mucho y, aun así, durante meses parece que nada cambia. Los profesores de idiomas lo conocen tan bien que tiene nombre, la meseta del intermedio; Jack C. Richards le dedicó un folleto entero para Cambridge University Press, Moving Beyond the Plateau.
En parte, la meseta es una ilusión. Al principio cada semana trae palabras que usas todos los días, así que el avance se nota. Entre el B1 y el B2 lo nuevo es más sutil: vocabulario más preciso, expresiones naturales, tiempos verbales con más matices. Sigues aprendiendo, pero cada paso parece más pequeño. La otra parte es real: cuando ya puedes comunicarte, es tentador seguir usando siempre las mismas palabras y estructuras seguras, y el inglés que evitas nunca crece.
Para superarla suele hacer falta empujar la producción, no solo la comprensión. Escribe un poco más de lo necesario y pide que te lo corrijan. En clase, prueba la estructura que normalmente evitas. Lleva un cuaderno con las expresiones que encuentras al leer y escuchar, y úsalas a propósito la semana siguiente. Ponte objetivos lo bastante concretos como para comprobarlos, como seguir un pódcast sin pausarlo o escribir un correo a un compañero sin diccionario.

Cambia la tarea, no solo las horas
Si meses con la misma rutina ya no te hacen avanzar, hacer más de lo mismo servirá de poco. Añade escritura con corrección y conversación sobre temas fuera de tu zona de confort, y el siguiente nivel vuelve a estar a la vista.
Objetivos realistas según para qué lo quieras
Viajar
Para viajar, el B1 es un buen objetivo. El Consejo de Europa describe a quien tiene un B1 como alguien capaz de desenvolverse en la mayor parte de las situaciones que pueden surgir durante un viaje por zonas donde se habla la lengua. Ya con un A2 puedes manejar intercambios sencillos y habituales, como pedir en un restaurante, preguntar una dirección o hacer el check-in. Desde cero, la tabla de Cambridge sitúa el B1 en unas 350 a 400 horas guiadas: a cinco horas por semana es bastante más de un año, así que si tu motivo es un viaje, empieza con tiempo.
Trabajar
Muchos puestos que usan el inglés a diario piden un B2. Con un B2, según el MCER, puedes relacionarte con un grado de fluidez y naturalidad que hace posible la comunicación habitual con hablantes nativos sin esfuerzo por ninguna de las dos partes. Para presentaciones, negociaciones o informes escritos, el C1, en el que usas la lengua con flexibilidad y eficacia para fines sociales, académicos y profesionales, suele ser el nivel más cómodo. Comprueba qué pide de verdad tu empresa o la oferta de empleo, y planifica a partir de ahí.
Exámenes
Un examen te da una fecha fija, y eso facilita mucho la planificación. Parte de la nota que pide la universidad, la empresa o la oficina de visados, averigua tu nivel actual y calcula hacia atrás desde la fecha del examen las horas semanales que necesitas. Deja tiempo al final para practicar el formato del examen, porque saber cómo funciona cada parte es una habilidad en sí misma. Si necesitas un certificado como B2 First, C1 Advanced o IELTS, practica con ese formato mucho antes del día.

Sea cual sea tu objetivo, buena parte de la práctica extra puede hacerse sobre la marcha. Repasar tarjetas en el autobús, hacer un ejercicio corto mientras esperas o escuchar un episodio dando un paseo son minutos que a final de mes se convierten en horas.
Cómo calcular tu propio calendario
Empieza por saber dónde estás. Una prueba de nivel lleva pocos minutos y te sitúa en la escala; la de Alimun va del A1 al C1. Después decide a qué nivel tienes que llegar y para cuándo, con los objetivos de arriba como guía. Busca la distancia en la tabla de Cambridge y sé sincero sobre cuántas horas a la semana puedes dedicar, contando las clases y el trabajo que te pone el profesor.
Divide esa distancia entre tus horas semanales y añade un margen para la vida real. Si el resultado cae después de tu fecha límite, tienes tres opciones: sumar horas, bajar el objetivo por ahora o mover la fecha. Si cae antes, mejor: usa el tiempo de sobra para escuchar, leer y hablar, y el nivel que alcances será más sólido.
Por último, revisa tu plan cada pocos meses. Si avanzas más rápido que la tabla, disfrútalo; si vas más despacio, mira los factores de arriba antes de añadir horas, porque a veces cambiar el tipo de práctica ayuda más que hacer más de lo mismo.
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Preguntas frecuentes
¿Se puede aprender inglés en tres meses?
En tres meses puedes avanzar de forma clara, sobre todo con varias horas por semana. Subir un nivel completo suele llevar más: con unas 200 horas guiadas por nivel, tres meses suponen unas 15 horas semanales, es decir, un curso intensivo.
¿Cuentan las horas en una aplicación?
Toda práctica ayuda, y el repaso espaciado y los ejercicios cortos son realmente útiles. Pero las cifras de Cambridge se refieren al aprendizaje guiado con un profesor, así que las aplicaciones funcionan mejor junto a las clases, como la práctica que te hace avanzar más rápido entre una y otra.
¿Es más difícil aprender inglés de adulto?
No es más difícil, es distinto. Los adultos suelen aprender gramática y vocabulario con eficacia gracias a su método de estudio y a lo que ya saben. La pronunciación puede pedir más práctica consciente, así que reserva un hueco fijo a escuchar y hablar cada semana.
¿Por qué me siento estancado en el B1?
Muchos estudiantes llegan a la meseta del intermedio. El progreso se nota menos y es fácil seguir usando siempre el mismo inglés seguro. Escribir más con corrección, hablar de temas menos familiares y usar expresiones nuevas a propósito suele volver a poner las cosas en marcha.
¿Cómo sé cuál es mi nivel actual?
Haz una prueba de nivel. La de Alimun te sitúa del A1 al C1 en pocos minutos y, a partir de ahí, la tabla de Cambridge te muestra más o menos cuánto camino te queda.
Fuentes: Cambridge English, guided learning hours, Consejo de Europa, MCER, escala global, Cepeda et al. (2006), Distributed practice in verbal recall tasks, Psychological Bulletin, Roediger y Karpicke (2006), Test-enhanced learning, Psychological Science, Jack C. Richards, Moving Beyond the Plateau, Cambridge University Press.



